Basta de introducciones.
No fue un peligro escribir lo que ya leyeron, pero, es ahora totalmente un riesgo transmitir lo que quiero que todo ciudadano tenga en la cabeza: No existe la paz.
Primer día:
Mis manos nerviosas temblaban como siempre al inicio de todos los días, me levanté para agilizar mi partida hacia mi lugar de trabajo, que hasta ese día, era mi lugar favorito. No me gusta dormir de más, siento que si me quedo dormido, ya no despertaré, la máquinas no se quedan dormidas; quisiera ser una. Desde cuando necesitamos una máquina para levantarnos de la cama, o una máquina para calentar la comida o para encender un cigarrillo, ya nada es natural en estos tiempos, pero si lo dejo todo y me lanzo desnudo a lo salvaje: ¿seré capaz de sobrevivir? ya no se sabe quien es capaz de que. Todo esta automáticamente escrito, absolutamente todo. Ya no hay destinos que seguir, ni lugares que visitar, a menos que la Federación lo establezca. A veces el temblor de mis manos y la erección de mis pantalones, me detienen un poco, pero no lo hago y como puedo me visto, listo para irme a trabajar y ganar dinero, para que mi dinero fluya a través de la maquinaria de la economía. Flotando sin ser malgastado, sirviendo solamente para lo que necesita servir.
Llegando a mi trabajo veo todo tranquilo,me dispongo de mis aptitudes para realizar el censo laboral -mi trabajo-, es a lo que me dedico, y es parte de una tradición familiar. Contar a las personas como personas de ganado, tal y como lo diría mi abuelo. Me encargo de contar a las personas que trabajan, en donde trabajan, cuantas horas trabajan y cuantos trabajos tienen. Si tienen más de dos trabajos debo de reportarlo con la Máquina. No sé para qué. Es mi labor hacerlo. Después de caminar, un poco para fumar un cigarro, me dirijo hacia mi próximo centro de censo, el cual era una casa hogar de trabajadores; me pregunto que hará la máquina, en donde terminan los datos que le proceso, para qué necesita una máquina sab...
No termino de lanzar a mi cabeza la pregunta gracias a lo que veo que esta pasando, pero al parecer, se trata de algún tipo de altercado en frente de mí, una persona del sexo masculino acaba de detener una camioneta arrojándole un pedazo de madera, el individuo se nota perturbado, y los pasajeros que son una familia, de poca, y tal ves de pocos trabajos. El piloto es tomado de la cabeza por el atacante y es asfixiado con gran fuerza, no logro entender nada de lo que esta sucediendo, mi cabeza da vueltas y ya empece a sudar como nunca lo había hecho, sólo oigo gritos y sollozos de los niños dentro del auto, hay una mujer que solo se tapa la cara y se golpea contra el asiento, no sé como reaccionar, recordé rápidamente que siempre cargo con una copia de la biblia neón en mi maletín de cuero duro; no hay nada que me responda alguna actividad contra la violencia, o sobre ataques o al menos de agresiones menores, me di cuenta que por reflejo estoy escondido detrás de un auto estacionado y no puedo dejar de observar el acto naturalmente violento que acontece, pero ya no puedo soportar el grito de los niños ni los gritos ahogados de la víctima. Algo dentro de mí me levanta y me dice que debo de hacer algo, sabía que no podía dialogar, tendría que llegar por detrás preparado para lo que sea, y lo tenía que hacer de inmediato... corrí hacía el agresor y tomé el duro maletín de los dos lados y lo lleve por sobre mi cabeza hasta...hilos de sangre se paseaban por mi antrebrazo.
Segundo día:
Hoy no me levanté, esperé la llamada de mi jefe inmediato, pero jamás llegó. Por primera vez en años no tengo el temblor en las manos, aunque la erección sigue ahí. Mientras me preparo el desayuno demasiadas cuestiones llegan a mi cabeza, variando entre lo que considero "lógico" y entre lo que pienso que es "ilógico". Y por una parte la sangre en mi camisa blanca, es un hecho ilógico y también es ilegal, ya que la sangre no es mía. Creo que pasé la noche entera tratando de idear un plan para desaparecer esa prenda ensangrentada, sólo la guarde en un cajón, lleno de cámaras rotas, en el mismo donde guardo mi biblia neón la cual está intacta, la abro para obtener respuesta y lo hago de una manera en la que leo cualquier hoja, la primera que se abra, la leo dos, tres y hasta cuatro veces provocando que el sudor me volviera a brotar, todo fue a causa de la hoja que dice:
"Toda falta de trabajo es una falta al código de la Federación Internacional, nadie existe si no se trabaja, y si nadie existe pero a la vez usa servicios que son producto de la economía, se le denomina un caso ilógico y por lo mismo es también considerado ilegal".
La cerré y la guarde, no la pensaba abrir más por el día de hoy, tenía miedo y satisfacción a la vez, y no necesitaba que un libro me hiciera nervioso. Pensé: no notarme diferente es la clave para salir de esta y librarme de -quien sabe qué- pueda pasarme. Llegando del trabajo en la noche aclararé mis pensamientos y reportaré el incidente al Departamento Policial. De seguro trabajando de más me tranquilizaré y me daré cuenta de que todo pasa rápido.
Me equivoqué.
Dejé mi gaffete, y arranqué la etiqueta, "Tomás", y me di cuenta: estoy perdido y soy feliz.

0 comentarios:
Publicar un comentario