martes, 16 de febrero de 2010

Soplido


Ficción:

Todo cambia según el lugar donde te encuentres, las reglas cambian dependiendo de la casa en la que estas, como invitado claro. Y cuando viajas, a otra ciudad, por ejemplo, o puedes toparte con personas que se despidan de diferente manera o personas como en mi caso que su deseo de un buen viaje se convierte en toda una hazaña sexual.

Mis amigos pertenecieron hace algunos años a una banda de rock o punk, nadie puede describir con exactitud. Pero, el hecho de que yo sea su amigo, me dio la oportunidad de acompañarlos a los lugares a donde se conseguían shows, tocadas, borracheras, fiestas, repito, no se puede describir con exactitud. El saber a que categoría corresponde cada viaje, es acorde, según a la edad en la que te encuentres, y yo, en ese caso, tenía quince maravillosos y esplendorosos años. Nos encontrabamos en la gloriosa ciudad de ... Eramos como unos buenos jovenes turistas, con esperanza de éxito, alegres con el pasar de las muchachas vestidas con estoperoles, tennis converse y rimel de color negro, y en esos tiempos, las que se vestían así, eran las que mas rápido sucumbían ante los encantos de uno. Y a esa edad, lo único que piensas hacer es besarte a unas buenas chicas punks, después de haber terminado una buena noche músical, ebrio o no, el amor siempre es bienvenido, siempre y cuando tengas tus buenos marlboros en el bolsillo. Nos fuimos un viernes en la madrugada, en todos los viajes nos gustaba llegar desde temprano, para hacer el desmadre desde el inicio, fumando y tomando, hablando de bandas que veíamos en los programas nocturnos de música, comparando el éxito que otras bandas "hermanas" han conseguido, recordando los lugares a los que han ido a tocar, y por sobre todo, jamás faltaba la plática extensa de la mujer con la que compartieron su amor sin amor. Que la gorda borracha y gritona, la flaca drogada y desmayada, la morena que olía chistoso pero besaba rico, la hija de papi que se salía a escondidas para ir a verlos tocar y regresaba con otra mirada que con la que se había escapado. Sexo y música, es la nueva moda, y es accesible para todos, menos para mi. Yo no pertenezco a ninguna banda, con mis amigos sólo me limitaba a cuidarles los cigarros para que no se perdieran con los saltitos que antes hacían. Las muchachas amaban al vocalista, querían las baquetas del baterista y se encantaban con los rizos del guitarrista, pero de mí solo admiraban mi destreza con la que movía la cámara de su cuerda protectora. Su show terminaba y me acercaba a ellos, me preguntaba porqué todas la muchachas se dejan llevar por el encanto del músico adolescente y cacarizo, ninguno de ellos consiguió besar a las presentes ese día, nadie se dejaba, por que ya cuando termina la banda de tocar, se termina el encanto, y se pasa a la siguiente banda que se para en el escenario. Pero a esa edad, no importa eso, pues aún sigue la fiesta después del toquín, ahí todos andamos parejos, con las mismas posibilidades de ligarte a una morrita, pero también es el final de la noche como la conocemos, y es donde tienes que hacerte una pregunta, y decidir, ya que no es tu ciudad y no sabes para donde moverte, si te vas con el bagre, que siempre se carga caguamas y cigarros, o con el fresa rocker, que tiene una fiesta en su cochera todo tranquilo; con el primero sabes que vas a aprender lo malo, vas a hacer cosas que nunca habías hecho, y con el segundo sabes que son unas cuantas cervezas, unos cigarros, música comercial, y si es tu noche de suerte te consigues a la amiga que tambien busca placer y aventura sana. Y como les había dicho, a los quince años, buscas la experiencia de haber hecho algo malo, de ponerte bien borracho y de llenarte los pulmones de humo, viajando de un lugar a otro buscando puestos de cerveza clandestina. Para esto, decidimos irnos con los bagres, los que tienen más marcadas las ojeras, los que hablan de más y tienen muchas amigas de todos los tipos. Ellos vivían en un departemento, muy austero, una cama, un baño medio limpio y medio sucio, nada de sillones o cualquier asiento, y una televisión con un sólo canal, pero nada de eso importa, pero, fue cuando nos dimos cuenta: error de primer viaje, nos dejamos llevar por las apariencias, y todo lo que pensamos que lograríamos, nunca sucedió, las muchachas que llegaban se iban a los quince minutos, y la cerveza se calentaba con rapidez, con los cigarros pasaba que nadie cargaba pero a la hora de la hora todos traían uno en la boca. Y yo pensaba, esto es un fraude, donde están las chicas drogadas sedientas de sexo, la cerveza rebosante de hielo bien helada, las platicas en las que todos cuentan que video porno esta de moda, esto no es rock como lo cuentan en la tele, no hay drogas ni sexo ni rockanroll, muy apenas hay rock, y las drogas son para cabrones muy reservados, que se esconden para que no se les acabe. Pero así es esto, cuando vas empezando nada es como lo pintan. Todos trabajan, muchas horas y es muy difícil que metan mensajes subliminales a sus canciones, a veces hay cerveza y a veces no, las novias de los que tocan son las que compran todo y sólo por esto se quedan pero no hacen relajo, nomas charlan entre ellas. Y solo por eso pensé, no me pierdo de nada, no hay nada bueno, en esto de la música. Y para qué lo haces si al final vienes regresandote, por alguna u otra razón y dejas de hacer lo que siempre hacías. Al final de cuentas todos se venden, y todo tiene su precio.

Al último día, después de desayunar, los mismos bagres nos quisieron sacar a pasear, según ellos para conocer lo bueno de esa ciudad, primero a lugares donde venden ropa acá negra como nosotros, de bandas de todo tipo, de esa ropa que solo hallabas en Estados Unidos, luego a comer bien rico y bien barato, hasta no sentir las tripas, y ya casi para nuestra despedida, no sé de quien fue idea, pero me hubiera conformado con un aventón a tomar el camión, es más que suficiente para un viaje de dos días y medio con los mismos ilusos igual que uno; el carro donde íbamos tomo una dirección un poco sospechosa, una calle medio rara, para terminar en un callejón aún más raro, y así nos fuimos de colonia en colonia, la que seguía más jodida que la anterior, el pavimento se empezó a desaparecer igual que el alumbrado, hasta que ya no había nada de los dos que extrañar, nos encontrabamos en la mera tierra, el alumbrado público se limitaba a ser un tambo con fuego en las esquinas, y mientras eso sucedía y nosotros no sabíamos a donde nos dirigíamos, de fondo Billy Corgan sonando; bajamos cada vez más por una colina, hasta dónde había hogares muy humildes, cartones multiusos, lo que es para nosotros cajas, es para ellos una mesa, y otro día una puerta, o un techo, y ahí nos detuvimos por cinco minutos. Pensé, que demonios puedes conseguir en este lugar, que haría una persona normal ahí, al mismo tiempo que me preguntaba eso, vi un sombrero rosa con hoyos en un tambaleante caminar, subiendo al carro de atrás. Y yo como el ingenuo que era, aún no sabía que pasaría. Llegamos de nuevo al cuarto, y rápidamente el que la conocía dijo: Elige uno y hazle lo que quieras. La joven se veía nerviosa, asustada y noté en su cara un poco de decepción, todos como bestias a su alrededor, como en un rito para terminar un fin de semana, unos con cigarros mirándola fijamente, esperando que la elección sea de su agrado, y yo me quedé parado, el joven irrespestuoso que había llegado a ese lugar se había esfumado o escondido dentro de mí, la muchacha tardó minutos en aceptar la mision sexual que se le encargo, y ya cuando la mitad de los hombres extraños estaban en el cuarto de la televisión riendose de cualquier babosada, como si eso pasará todos los días; ella optó por complacerme a mí, y yo omitiendo cualquier deseo de libertinaje dije que no, y aunque a ella pareció no importarle, su amigo y la persona que fue nuestra guía turística, sufrió y sufrió como si hubiera perdido una batalla importante, una decepción muy grande, y yo fui el culpable y hasta el momento no me arrepiento, y no importa. Es eso en lo que ahora se ha convertido el rock, cerveza, flojera y mujeres de dudosa procedencia, la música es lo de menos, y mucho menos para el respeto hay cabida. Pobre mujer y pobre gente, espero que al menos cuando nos fuimos ella se haya ido después, limpia, lo cual no creo, los rumores sonaban a que ese lugar se pondría muy pornográfico. Cuando nos ibamos todos callados, pensando que viajaban con un homosexual o un maricón, yo rompí el hielo, y dejé claro que para nada estaba gracioso ese cotorreo, el padrote/músico que la consiguió, sonaba muy decepcionado, me reclamaba el porqué no me había dejado querer, para él era una gran derrota, y me dijo, cuando yo ya tenía un pie fuera del auto: Esa vieja es buena para lo que hace, no te sientas mal por ella, te arrepentirás del soplido que te perdiste, cerré la puerta y lo vi alejarse, pensé en el camino a casa en el tal llamado soplido, imaginé como hubiera sido y pensé en los detalles y consecuencias, pero nunca me arrepentí.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Primer Segmento: Tomás


Basta de introducciones.

No fue un peligro escribir lo que ya leyeron, pero, es ahora totalmente un riesgo transmitir lo que quiero que todo ciudadano tenga en la cabeza: No existe la paz.

Primer día:
Mis manos nerviosas temblaban como siempre al inicio de todos los días, me levanté para agilizar mi partida hacia mi lugar de trabajo, que hasta ese día, era mi lugar favorito. No me gusta dormir de más, siento que si me quedo dormido, ya no despertaré, la máquinas no se quedan dormidas; quisiera ser una. Desde cuando necesitamos una máquina para levantarnos de la cama, o una máquina para calentar la comida o para encender un cigarrillo, ya nada es natural en estos tiempos, pero si lo dejo todo y me lanzo desnudo a lo salvaje: ¿seré capaz de sobrevivir? ya no se sabe quien es capaz de que. Todo esta automáticamente escrito, absolutamente todo. Ya no hay destinos que seguir, ni lugares que visitar, a menos que la Federación lo establezca. A veces el temblor de mis manos y la erección de mis pantalones, me detienen un poco, pero no lo hago y como puedo me visto, listo para irme a trabajar y ganar dinero, para que mi dinero fluya a través de la maquinaria de la economía. Flotando sin ser malgastado, sirviendo solamente para lo que necesita servir.

Llegando a mi trabajo veo todo tranquilo,me dispongo de mis aptitudes para realizar el censo laboral -mi trabajo-, es a lo que me dedico, y es parte de una tradición familiar. Contar a las personas como personas de ganado, tal y como lo diría mi abuelo. Me encargo de contar a las personas que trabajan, en donde trabajan, cuantas horas trabajan y cuantos trabajos tienen. Si tienen más de dos trabajos debo de reportarlo con la Máquina. No sé para qué. Es mi labor hacerlo. Después de caminar, un poco para fumar un cigarro, me dirijo hacia mi próximo centro de censo, el cual era una casa hogar de trabajadores; me pregunto que hará la máquina, en donde terminan los datos que le proceso, para qué necesita una máquina sab...

No termino de lanzar a mi cabeza la pregunta gracias a lo que veo que esta pasando, pero al parecer, se trata de algún tipo de altercado en frente de mí, una persona del sexo masculino acaba de detener una camioneta arrojándole un pedazo de madera, el individuo se nota perturbado, y los pasajeros que son una familia, de poca, y tal ves de pocos trabajos. El piloto es tomado de la cabeza por el atacante y es asfixiado con gran fuerza, no logro entender nada de lo que esta sucediendo, mi cabeza da vueltas y ya empece a sudar como nunca lo había hecho, sólo oigo gritos y sollozos de los niños dentro del auto, hay una mujer que solo se tapa la cara y se golpea contra el asiento, no sé como reaccionar, recordé rápidamente que siempre cargo con una copia de la biblia neón en mi maletín de cuero duro; no hay nada que me responda alguna actividad contra la violencia, o sobre ataques o al menos de agresiones menores, me di cuenta que por reflejo estoy escondido detrás de un auto estacionado y no puedo dejar de observar el acto naturalmente violento que acontece, pero ya no puedo soportar el grito de los niños ni los gritos ahogados de la víctima. Algo dentro de mí me levanta y me dice que debo de hacer algo, sabía que no podía dialogar, tendría que llegar por detrás preparado para lo que sea, y lo tenía que hacer de inmediato... corrí hacía el agresor y tomé el duro maletín de los dos lados y lo lleve por sobre mi cabeza hasta...hilos de sangre se paseaban por mi antrebrazo.

Segundo día:
Hoy no me levanté, esperé la llamada de mi jefe inmediato, pero jamás llegó. Por primera vez en años no tengo el temblor en las manos, aunque la erección sigue ahí. Mientras me preparo el desayuno demasiadas cuestiones llegan a mi cabeza, variando entre lo que considero "lógico" y entre lo que pienso que es "ilógico". Y por una parte la sangre en mi camisa blanca, es un hecho ilógico y también es ilegal, ya que la sangre no es mía. Creo que pasé la noche entera tratando de idear un plan para desaparecer esa prenda ensangrentada, sólo la guarde en un cajón, lleno de cámaras rotas, en el mismo donde guardo mi biblia neón la cual está intacta, la abro para obtener respuesta y lo hago de una manera en la que leo cualquier hoja, la primera que se abra, la leo dos, tres y hasta cuatro veces provocando que el sudor me volviera a brotar, todo fue a causa de la hoja que dice:

"Toda falta de trabajo es una falta al código de la Federación Internacional, nadie existe si no se trabaja, y si nadie existe pero a la vez usa servicios que son producto de la economía, se le denomina un caso ilógico y por lo mismo es también considerado ilegal".

La cerré y la guarde, no la pensaba abrir más por el día de hoy, tenía miedo y satisfacción a la vez, y no necesitaba que un libro me hiciera nervioso. Pensé: no notarme diferente es la clave para salir de esta y librarme de -quien sabe qué- pueda pasarme. Llegando del trabajo en la noche aclararé mis pensamientos y reportaré el incidente al Departamento Policial. De seguro trabajando de más me tranquilizaré y me daré cuenta de que todo pasa rápido.

Me equivoqué.

Dejé mi gaffete, y arranqué la etiqueta, "Tomás", y me di cuenta: estoy perdido y soy feliz.

lunes, 1 de febrero de 2010

Bondad y trabajo.


Después de que los movimientos artísticos desaparecieron, se empezó con la reformación total de los valores y costumbres ya existentes. Fue como borrar un escrito y empezar de cero. Olvidando todo lo que estaba establecido, se intentó en un principio eliminar del todo las clases sociales, y se tuvo un poco de éxito. Cuando realmente lo estaban logrando, decidieron que la diferencia de status social, es la base de casi cualquier economía o gobierno. Y así se realizó el plan en el cual está basado la Federación; con la creación de grupos inferiores fantasmas.

Se instauró un balance masivo, todas las personas eran dueñas de algo, que a la larga les otorgaban los mismo beneficios y ganancias, lo cual llevaba a un bienestar social nunca antes observado. Todo sucedió lentamente, pero el tiempo no era algo por lo cual molestarse. Pero también a la vez se mostraron grandes cantidades de niveles sociales en grande pobreza, la cual jamás existió, pero tampoco jamás nadie trató de erradicarla o encontrarla; un vagabundo es ahora un espejismo urbano.

El trabajo del cual nadie carecía, te brindaba todo lo necesario mental y físico, para poder vivir sin preocupaciones. El gobierno perfecto sentaba sus bases en una conciencia colectiva que es por naturaleza egoísta. Nunca supe quien ideó toda ésta farsa. Mi abuelo el fotógrafo, me habló de todo esto antes de desaparecer. Y ahora me ayuda a entenderlo mejor.

Nadie se revelaba contra nada. Todos son aparentemente felices y las personas son aún más felices cuando les toca pasar a lado de un vagabundo. Pensando con gran convicción que son afortunados de lo que tienen y de lo que les pasó. No importaba si antes vivías con lo poco que tu ingenio proporcionaba, ahora la salud y el dinero son lo más importante, ningún cuerpo ha sido intoxicado por placer en años. Las drogas son un hueco financiero y fueron erradicadas, al igual que los productos artísticos. La población sólo consume lo que la Federación Internacional les brinda. Todos ceden ante sus estatutos y reglas, la mente había sido aclarada y sólo se refleja en ella bondad y trabajo. Nadie es capaz de pensar por sí sólo. Se les elimina todo pensamiento liberal, diferente o creativo; nadie puede ser moralmente o éticamente malvado. A veces dudo si es malo o bueno seguir con lo que tengo pensado hacer, pero, ya que lo que mi mente me dice que haga es equivocado e ilegal, es lo que me confirma que debo de hacerlo. Nadie debe vivir así, y yo por causas que desconozco, observé lo que formó en mí una visión de una sociedad más instintiva que carecía de una programación mental. Por el momento seré como una luz en un candelabro, siempre iluminando igual que los demás focos, por el momento.

-Charlie T. Park
"La programación mental."