"Nunca entendí el porqué de vivir en sociedad, todos somos parte de la misma manipulación, y aún así, estamos orgullosos de participar en la más grande mentira que nos hayan contado: el orgullo patriótico."
Charlie T. Park, no fue un escritor consolidado, ni tampoco fue publicado o conocido, era todo lo contrario a lo que un escritor llegaría a ser. Para mí fue todo un mito lo que hizo con su vida, pero, por lo que se, es que escribía solamente para él mismo, por las noches, y jamás dio a conocer su trabajo. Vivió en Amarillo, Texas. El mismo lugar que un familiar mío, pero él tampoco lo conoció, según mi pariente, Charlie fue como parte de la familia, y hasta siguió la misma tradición, la de ser mecánico y maestro de escuela. Ahora todos están muertos, y se habían dejado de hablar desde hace mucho tiempo, pero se comunicaban por cartas, mi abuelo le escribía desde México y Charlie muy pocas veces le contestaba algo propio, y en su lugar mandaba un recorte del periódico de ese día, que en la mayoría de las veces, tenía algo que ver con los movimientos que el gobierno estadounidense llevaba a cabo, y en otras ocasiones, eran simplemente ofertas disparatadas de productos llamativos; mensajes que Charlie consideraba como la conspiración perfecta de control.
Según lo que me contaron, Charlie había perdido un hermano cuando era joven, mientras jugaban en las vías del tren, un zorrillo rabioso alcanzó a morderlo mientras estaba recostado en un lado. Después de eso, y de no haber recibido la atención médica que necesitaron, Charlie entró en un estado maníaco obsesivo, algo así, como "mente brillante", pero no tan intenso. Buscó una respuesta en la iglesia, pero nunca la obtuvo, y ya cuando se encontraba cansado, decidió solamente ya no hacer nada, siguió con su vida, y se hizo maestro de escuela secundaria. Conoció a mi abuelo en una reunión de maestros de la misma región, y se llevaron muy bien. Pasaron los años y todos notaron que Charlie era un poco extraño, quería vivir en completa desolación, dudaba de todo lo conocía, no votaba, no se vacunaba y había quemado todo registro de su nacimiento, y seguro social. Era una persona alejada de todo conocimiento, salvo en ocasiones que leía ediciones pasadas de periódicos regionales. Su locura, empeoró con el paso del tiempo, y aunque jamás se le diagnosticó alguna enfermedad, pensaron que había sufrido de algún colapso nervioso, cuando lo superó, tomo una pluma y escribió lo que el pensaba sobre la sociedad urbana de esos días. Se desapareció por unos meses, y volvió a la puerta de mi abuelo, con una playera de Mickey Mouse, y una fotografía del presidente de EUA, también tenía en sus antebrazos, dos tatuajes: Un molino en uno y un edificio en otro.
Mi abuelo se vino a México, y ya nadie tuvo contacto directo con Charlie, pero lo conocían como el loco del pueblo, ya no era maestro y se dedicaba a reparar carros. También tenía la afición de tomar fotografías a objetos oxidados y olvidados, como carros chatarra, casas abandonadas, botes de basura y cosas extrañas de ese tipo. Jamás se despidió cuando murió, pero le dejó sus notas a mi abuelo que según el, era el único que no volteaba la mirada cuando hablaban de "política". Las notas siguieron guardadas y mi familiar lejano las tradujo para hacerlas parte de la historia familiar; hace tres años las trajo a Torreón. Al final de ellas, se leía:
-Federación Internacional, Distrito 88.
"Siempre me sentí como mi hermano, yo soy el indefenso pueblerino y el gobierno es el zorrillo rabioso que te muerde la pierna mientras tratas de dormir un poco."

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