"La muerte esta escondida en todos lados... hasta en un árbol que todavía no crece, pero que te aplastará cuando crezca."
La gota de sudor acompañada de la mugre de mi frente, se escurrió hasta llegar a mis labios. Me dí cuenta que el sabor de la suciedad también había cambiado con el paso del tiempo, me limpié la boca y no hice ningún movimiento, a fin de cuentas, para nada servía estar limpio, para mí mejor, nadie notaría mi presencia en los escombros. Quise pedir ayuda, pero, la gente ya no brinda sus servicios como lo hacían antes, yo no lo sabía, pero eso me dijeron. Tenía miedo que cuando alguien me rescatará me pidiera algo a cambio, alguna cosa importante que extrañaría al día siguiente. Tal vez, éste es mi futuro, morir en los restos de mi casa recién destruida -al menos en mi presente- es el mejor entierro que alguien pueda pedir. Los entierros son un lujo, cuando murió mi hermano, no tenía como meterlo a la tierra, sus hijos piensan que su padre aún esta trabajando conmigo. Lo que me enseñó la vida que me tocó vivir, fue que, la mentira es más barata que la verdad. Y yo, la verdad soy pobre. Como todos nosotros. Por eso le mentí a mis sobrinos, para que no crezcan desesperanzados como toda nuestra familia. Tengo miedo que la muerte me encuentre a mí en este momento, por no haberle dado a mi hermano un funeral, pude contratar a un vago, darle unas cuantas hojas a leer y llamarlo "Padre", la religión desde hace unos cuantos años se convirtió en un gasto, y por lo cual, también era un lujo. Pero, no hay nada que la farsa no pueda solucionar. La farsa, eso fue lo que los de arriba quisieron darnos, vivimos de ella y morimos de ella, solo el 30% de nuestros servicios vienen de producto real. La muerte por mi parecer puede ser al igual, una mentira barata. Pero, pensar en todo esto no cambia en nada mi situación actual, tengo que salir de aquí y dar la verdad. Hablaré con mis sobrinos y sabrán en que zanja enterramos a su padre, y le darán un funeral que no tenga precio. Creo que sólo la muerte te acerca a la razón, te hace pensar con más claridad. Y ahora, más cercano a la muerte que nunca, tendré que decirle a sus hijos, mis sobrinos, que el dinero que su papá tenía ahorrado, el que pude usar en su entierro cristiano instantáneo, fue el mismo que usé en la remodelación de mi pared, la cual quise renovar para evitar robos o vandalismos, y es ahora, la misma que me tiene aprisionado, oliendo y aspirando el polvo, que para mi mala suerte es falso también. La venganza nunca es mentira. Si tan sólo tuviera el tiempo de decir la verdad invaluable que tan de repente había querido dar a conocer, daría todas mis propiedades y empezaría de cero. No cabe duda, que en tiempos como estos, lo único que tenemos es nuestra integridad, eso nunca tendrá precio, yo la vendí al negarle lo sagrado a mi hermano, y la muerte, la misma que tomó su cuerpo, ahora venía por mí. Y yo no quería.
Ya no sentía casi nada del cuerpo, mi boca seca, me dolía mucho y esperaba que lloviera, pero las lluvias son ahora leyendas de vidas pasadas. El agua lo limpia todo, tal vez, por eso todo es un vil mugrero. La diferencia entre verdad y muerte es tan frágil, pero haré lo posible de conseguir la verdad. Pedía a Dios, -si es que es el mismo de antes- darme saliva para gritar y pedir auxilio, fue la oración más tierna que había escuchado, dentro de mi cabeza. No cabe duda, la muerte me ha alcanzado y me recuerda a mi hermano, pero sobre todo me hizo darme cuenta que siempre hay cambios, nada esta escrito y solo necesitas un poco de sufrimiento para volver a sentir. Y cuando al fin muera, nadie escuchará lo que tengo que decir. Ni en tiempos como este, donde pagas para ser humano, se puede asegurar vivir hasta viejo, ser feliz y descansar; solo me queda disfrutar de mis últimos momentos, admirar la belleza perdida y destruida; besar el aire y con el último aliento que me queda alabaré y agradeceré a la persona que me quiera dar compañía. Si tan solo los cuervos pudieran hablar.

0 comentarios:
Publicar un comentario